Construí sobre algo que no se mueva
Todos estamos construyendo algo. Vos, yo, el vecino, el que nunca fue a una iglesia en su vida. La pregunta no es si estás construyendo. La pregunta es sobre qué.
Jesús termina el sermón del monte, uno de los discursos más importantes de toda la historia humana, y elige cerrar con una imagen de construcción. Dos hombres. Dos casas. Probablemente parecidas por afuera. La diferencia estaba abajo, en lo que nadie ve cuando pasa caminando.
Cada decisión que tomás es un ladrillo. No lo sentís así, lo sé. Las decisiones pequeñas parecen pequeñas. Pero acordate del efecto mariposa: un aleteo en África termina siendo huracán en América. Hay cosas que sembraste hace diez años que hoy están dando fruto, bueno o malo, y ni te acordás de cuándo las sembraste.
Ahora, la trampa más común es esta: confundir escuchar con construir. Podés venir a la iglesia veinte años, conocerte los versículos de memoria, emocionarte con la música, y sin embargo estar construyendo sobre arena. ¿Por qué? Porque escuchar sin obedecer no pone ningún ladrillo. Ninguno. El conocimiento bíblico que no llega a cambiar cómo vivís termina siendo, como dijo alguien, ruido bonito.
Santiago 1:22 no deja margen: «Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores». Jesús mismo dice que el hombre prudente es el que oye sus palabras y las hace. Ambos hombres de la parábola oyeron. Uno solo obedeció. Ahí está la diferencia, no en el coeficiente espiritual, no en cuántos cultos fueron, sino en si llevaron a la práctica lo que escucharon.
La fe verdadera toca tus decisiones. Toca cómo hablás. Toca cómo tratás a tu familia cuando llegás cansado. Toca cómo administrás la plata. Toca tu integridad cuando nadie te está mirando, no cuando alguien te controla.
"No se contenten solo con oír la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica."
Santiago 1:22 · NVIPensá en cuando un edificio se construye. Los ingenieros hacen primero un estudio de suelo. ¿Por qué? Porque necesitan saber dónde está la roca firme para arrancar desde ahí. Nadie empieza a levantar paredes sin saber qué hay abajo. Y sin embargo, con nuestras vidas hacemos exactamente eso: levantamos relaciones, negocios, ministerios, proyectos, sin preguntarnos nunca sobre qué estamos parados. Vemos la fachada linda y asumimos que el cimiento está bien. Pero el cimiento es lo que decide si la casa aguanta o cae cuando llegue el momento.
"«Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.»"
Mateo 7:24–25 · NVIEsta semana, antes de arrancar el día, hacete una sola pregunta: ¿qué decisión tengo que tomar hoy que estoy postergando porque es difícil? No la decisión grande y dramática. La chica. La de perdonar a alguien que te debe una disculpa. La de ser honesto en algo donde te conviene callar. La de orar aunque no tenés ganas. Esa decisión es un ladrillo. Ponelo. Nosotros no construimos vidas firmes en un día, las construimos ladrillo a ladrillo, decisión a decisión.
La tormenta no decide si tu casa cae o no. El fundamento es lo que decide eso. Y el fundamento se construye hoy, no cuando ya está lloviendo. ¿Sobre qué estás construyendo tu vida?
Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI® | © 1999, 2015, 2022 por Biblica, Inc. | Usado con permiso. Reservados todos los derechos en todo el mundo.
Textos bíblicos provistos por API.Bible
Comentarios
Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Tu comentario será revisado antes de publicarse.