Dios prometió, dio, y lo va a volver a hacer
Hay algo en el libro de Josué que me llamó la atención cuando lo estudié, y cuando lo vi no lo pude pasar por alto. En el primer capítulo, Dios le dice a Josué: yo te daré esta tierra. Futuro. Promesa. Y dos versículos después dice: ya te he dado esta tierra. Pasado. Hecho consumado. ¿Cómo puede ser las dos cosas al mismo tiempo?
Porque cuando Dios promete, eso ya es un hecho. No es como cuando vos le decís a un amigo 'te llamo mañana' y el teléfono no suena nunca. No es como los plazos que se estiran, las fechas que se corren, los 'ya vamos' que nunca terminan de llegar. Cuando Dios dice 'te voy a dar', en su economía eso ya ocurrió. El tiempo no funciona igual para él.
Y mirá cómo termina la historia. En Josué 21, al final del libro, dice textualmente: no faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel. Todo se cumplió. Todo. No 'casi todo'. No 'la mayoría'. Todo.
Ahora seguime. Entre la promesa del capítulo 1 y el cumplimiento del capítulo 21, hubo guerras. Hubo muertos. Hubo momentos en que el pueblo pecó y retrocedió. Hubo batallas que se perdieron. Hubo luto. Hubo gente que dijo 'es imposible, volvamos'. Y sin embargo, al final del libro, Dios había cumplido todo lo que prometió.
Entonces la pregunta no es si Dios va a cumplir. La pregunta es si vos vas a estar ahí cuando lo haga. Si vas a terminar la carrera o la vas a dejar a la mitad porque el capítulo 8 fue muy duro y te olvidaste de que el libro tiene 24.
Hay una palabra clave que aparece en todo el libro de Josué, una y otra vez, como un sello. La encontré cuando fui a un material de estudio y me la señalaron. Y es esta: dio. Dios dio. Jehová entregó. Les fue dada. Toda la tierra que él había prometido, dio. La estructura del libro es casi como si Dios hubiera sacado una chequera y firmado todo antes de que empezara el primer capítulo. Primero dijo 'les daré'. Después dijo 'ya les di'. Y al final del libro, el pueblo habitó la tierra que les fue dada. La promesa, el proceso y el cumplimiento. Eso es el libro de Josué en tres frases.
"Así fue como el Señor les entregó a los israelitas todo el territorio que había prometido darles a sus antepasados; y el pueblo de Israel se estableció allí. El Señor les dio paz en todo el territorio, cumpliendo así la promesa hecha años atrás a sus antepasados. Ninguno de sus enemigos pudo hacer frente a los israelitas, pues el Señor entregó en sus manos a cada uno de los que se les oponían. Y ni una sola de las buenas promesas del Señor a favor de Israel dejó de cumplirse, sino que cada una se cumplió al pie de la letra."
Josué 21:43–45 · NVIEsta semana te propongo algo concreto: buscá una promesa de Dios que en algún momento sentiste que era tuya. Una que quizás quedó olvidada porque el camino se puso difícil. No la que te parece más conveniente hoy, sino la que recordás que en algún momento te tocó el corazón. Escribila. Y al lado escribí la fecha de hoy. No como magia. Como acto de fe. Como decirle a Dios: todavía te creo. Todavía estoy acá.
Entre el capítulo 1 y el capítulo 21 hay mucha guerra. Pero el último versículo dice: todo se cumplió. Dios no se olvidó. Nunca se olvidó. Y no se va a olvidar de vos.
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