Día 3
Día 3 de 7 27 de mayo

Dios no viene a buscar tus dones. Viene a buscar tu carácter.

Podés tener todos los dones del mundo y estar perdido. Pero jamás un creyente con fruto está perdido. Jamás.

Bueno, hermano, acá viene algo que incomoda. Y lo digo porque me incomoda a mí primero. Hoy vivimos en un tiempo donde la credibilidad está puesta en el don, no en el carácter. El que habla bien, el que llena auditorios, el que tiene carisma, ese es el 'gran siervo de Dios'. Pero Jesús, justo después de enseñar sobre los frutos en Mateo 7, dice que muchos van a llegar al final diciendo 'Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre? ¿No hicimos milagros?' Y Él les va a decir: 'Nunca os conocí. Apartaos de mí.' Impacta eso.

El don es de Dios. Fluye. No hay mérito en el don. Maradona mismo lo dijo en una entrevista: le daba vergüenza que la gente lo admirara tanto porque él hacía lo que hacía sin esfuerzo, desde chico. Era natural en él. Así son los dones: naturales, fluyen, no construyen carácter.

Pero el carácter, ese nadie nace con él. Ese hay que formarlo. Con decisiones difíciles. Con renuncia. Con humildad. Con amor que no busca reconocimiento. Y eso es lo que Dios viene a buscar en tu vida. Eso es lo que determina si sos verdadero discípulo.

La credibilidad real no está en que prediques bien. Está en que nunca te quejés. En que tengás renuncia. En que no te jactés. En que sirvas aunque nadie lo sepa. Eso es carácter. Eso es fruto. Y eso, hermano, no se puede falsificar por mucho tiempo. El orgullo es como el mal aliento: todos se dan cuenta menos el que lo tiene.

"'Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.'"

1 Corintios 13:3 · NVI

Caminando por el cementerio de Arlington en Washington, vi 400.000 lápidas blancas, todas iguales, todas del mismo tamaño. Generales y soldados rasos, uno al lado del otro. Y un pastor me dijo una vez: '¿Sabés dónde está la mayor riqueza del mundo? En los cementerios.' No por las joyas enterradas. Sino por los músicos que murieron escuchando las sinfonías de otros. Por los empresarios que nunca desarrollaron su don. Por los hombres y mujeres de Dios que pudieron haber llenado estadios, pero por falta de renuncia, por falta de carácter, nunca lo lograron. Esa riqueza está bajo tierra. Y el Señor no quiere que vos y yo seamos parte de eso.

II Versículo

"'Así que, por sus frutos los conoceréis.'"

Mateo 7:20 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

¿Qué hacés con esto? Preguntate hoy: ¿qué estoy haciendo con lo que Dios me dio? No hablo solo de dones espirituales. Hablo de tu tiempo, tu capacidad de escuchar, tu experiencia de vida, tu historia. Todo eso es materia prima para dar fruto. Nosotros no podemos vivir solamente para nosotros. La gente que viene acá cada domingo tiene necesidades reales, hay demasiada oscuridad afuera. ¿Y qué don te dio Dios a vos para aportar? Pensalo. Escribilo. Y empezá a usarlo esta semana.

El don impresiona. El carácter transforma. Dios viene a buscar el carácter. No dejes de trabajarlo. No dejes de trabajarlo.

Emilio
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