El orgullo no llega gritando, llega justificando
Te cuento algo que me pasó. Tuve una discusión, estaba convencido de tener toda la razón del mundo, te juro. Me fui a casa, le dije a Dios, bueno, viste cómo fue, yo hice lo correcto. Pasaron unos días, y empezó a aparecer algo, así chiquitito, en el fondo. Una duda. Y me di cuenta que no tenía toda la razón. Tenía una parte, sí. Pero no toda. Y lo primero que hizo mi ego fue buscar la manera de que eso que encontré no fuera tan grave. Así funciona, ¿sabés? No llega como un monstruo. Llega con una libretita de excusas.
Esta semana estuvimos mirando el corazón humano desde varios ángulos. El lunes vimos que es posible estar mal creyendo que estás bien. El martes, que el corazón te miente y vos le creés. El miércoles, que oír mucho no garantiza nada. El jueves, que hasta un partido de fútbol puede desnudar lo que tenés adentro.
Ahora, hoy quiero hablar del mecanismo que mantiene todo eso funcionando. El orgullo. No el orgullo obvio, ese que a veces uno puede ver de lejos. El orgullo disfrazado. El que se llama a sí mismo carácter fuerte, o sinceridad, o simplemente tener criterio propio.
Hay algo que dice Proverbios 12:15 que es cortito pero filoso: el camino del necio es derecho ante sus propios ojos. No dice que el necio está equivocado en todo. Dice que siempre, siempre, su camino le parece correcto. Es una persona que nunca termina de revisar nada porque ya se revisó y salió aprobado. Y lo más complicado es que eso se puede vivir dentro de la fe. Gente que ora, que da, que sirve, y que sin embargo nunca acepta que se equivocó en algo importante.
Ahora, hay un nivel de esto que es especialmente oscuro, y es cuando empezamos a juzgar en otros exactamente lo que nosotros mismos practicamos. La deslealtad, por ejemplo. El que es desleal y habla pésimo de los desleales. El que juzga livianamente y se indigna cuando le juzgan a él. El que no perdona y dice que el problema del mundo es la falta de misericordia. Eso no es hipocresía común. Eso es una ceguera seria. Y la ceguera seria se trata con colirio, dice la palabra.
El problema es que si creés que ves bien, no pedís colirio. ¿Por qué vas a pedir algo que no necesitás?
"Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, alcanza la misericordia."
Proverbios 28:13 · NVIHay una historia que me contaron de un matrimonio, años juntos, ella siempre diciéndole algo a él, cambiar, cambiá, cambiá. Y él siempre con el mismo cuento: soy así, me aceptás o no. Hasta que un día ella se fue. Y el hombre, desde el dolor, desde la pérdida, dijo: años me lo dijo. Años. Y no le di bola. Me justifiqué siempre. Le eché la culpa a ella, al trabajo, al estrés, a los chicos. Y cuando ya no quedó nadie a quien echarle la culpa, me quedé yo solo con mi verdad. Y la verdad era que tenía razón ella.
Eso pasa. Y no es una historia rara. Es la historia de mucha gente que conozco. Quizás te suene familiar, aunque sea un poquito.
"Al necio le parece bien lo que emprende, pero el sabio escucha el consejo."
Proverbios 12:15 · NVIHay algo concreto que podés hacer hoy, antes de que termine la semana. Pensá en una persona, una sola, que en el último año te dijo algo sobre vos mismo que no te gustó oír. Tu esposa, tu marido, un amigo, un hijo ya grande. Algo que te dijeron y que vos saliste a refutar de inmediato, o que te tragaste sin procesar. No te estoy diciendo que tenían razón automáticamente. Te estoy diciendo que le des una segunda vuelta. Que te sentés con eso en silencio y le preguntés a Dios: ¿hay algo de verdad acá? Solo eso. No hace falta que llames a nadie todavía. Solo pararte un ratito y preguntar de verdad.
El orgullo más peligroso no es el que se ve. Es el que sonríe, reza, y sigue igual. Pedile a Dios esta semana el colirio que la iglesia de Laodicea tenía para vender pero no para ponerse. El que ve bien, cambia. El que cree que ya ve, se queda donde está.
Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI® | © 1999, 2015, 2022 por Biblica, Inc. | Usado con permiso. Reservados todos los derechos en todo el mundo.
Textos bíblicos provistos por API.Bible
Comentarios
Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Tu comentario será revisado antes de publicarse.