Día 6
Día 6 de 7 23 de mayo

El enfoque no es una técnica. Es una convicción.

Ningún viento sopla a favor de un barco que no tiene rumbo. Podés tener el mejor velero, el mejor equipo, la mejor condición climática. Si no sabés a dónde vas, estás rotando en el mar. Y muchos de nosotros, seamos honestos, estamos rotando.

Escuchá bien. Pablo dice, "una cosa hago." Una. No cinco. No un tablero de metas laminado en la heladera con doce categorías. Una cosa. Y esa simplicidad, hermano, es más difícil de lograr que cualquier sistema de productividad que hayas probado.

Ahora, ¿cuál era esa una cosa para Pablo? Parecerse a Cristo. Eso era todo. Su brújula, su norte, su línea de llegada. Y fijate lo que dice la Biblia en Romanos 8:29, que Dios nos predestinó para que fuésemos hechos conformes a la imagen de su Hijo. O sea, la meta no la inventó Pablo. La meta la puso Dios desde antes. La razón por la que Cristo te buscó es la misma razón por la que vos corrés. Esa es la meta.

Y acá viene lo que yo quiero que te lleves hoy, porque es un sábado y tenés un poco más de tiempo para pensar. El enfoque no es una técnica de gestión del tiempo. Es una convicción profunda de para qué existís. Cuando vos sabés eso, todo lo demás se acomoda. Sabés qué tomar y qué dejar pasar. Sabés cuándo decir sí y cuándo decir no. Sabés cómo tratar al que te cae mal en el trabajo. Sabés cómo responder cuando te provocan.

Jesús era así, hermano. Un psicólogo estudió el carácter de Jesús en los evangelios y encontró dos cosas que lo hacían tan determinado, tan sosegado, tan irrompible. Su fortaleza espiritual y su sentido de propósito. Él sabía lo que había venido a hacer. Y eso lo hacía inmovible. ¿Cómo dormía en la barca con tormenta? Propósito. ¿Cómo caminaba hacia Jerusalén sabiendo lo que le esperaba? Propósito. El propósito no te quita el dolor. Pero te da el contexto para entenderlo.

""Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo." — Romanos 8:29"

"Porque a los que antes conoció, también los predestinó para 8:29 · NVI

Hay una almacenera de Lambaré que me quedó grabada. Toda su vida atendió un pequeño almacén. Vendía arroz, fideos, azúcar. Nada glamoroso. Pero un día me mostró una libretita ajadísima, de esas que ya casi no se ven. Y adentro, con letra apretada, había más de 3.000 nombres. Nombres de personas a las que le había hablado de Cristo, uno por uno, a lo largo de décadas. Ella no cambió de trabajo. No se fue a misiones. No tuvo un ministerio con logo y redes sociales. Cambió el lente. Abrió el almacén con propósito. Y ese propósito convirtió un mostrador de barrio en una plataforma de influencia. Eso, hermano, eso es lo que cambia todo.

II Versículo

""Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús." — Filipenses 3:14"

"Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dio 3:14 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

¿Qué hacés con esto? Hoy es sábado. Antes de que empiece la semana que viene, tomá diez minutos, en serio, diez minutos solos, y escribí una respuesta a esta pregunta: ¿cuál es mi una cosa? No te pido un plan estratégico. Te pido honestidad. ¿Hay algo que te esté consumiendo energía sin darte propósito? ¿Hay algo que estés postergando porque no le encontrás el sentido? Nosotros no estamos llamados a vivir en automático. Estamos llamados a correr con propósito. Y esa carrera empieza con una convicción, no con una agenda.

La almacenera de Lambaré no tuvo un ministerio famoso. Tuvo una libretita y 3.000 nombres. Eso es enfoque. Eso es propósito. Encontrá tu una cosa. Y corré hacia eso. Corré hacia eso.

Emilio
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