Día 7
Día 7 de 7 24 de mayo

Parecerte a Cristo. Eso es todo. Eso es suficiente.

Esta semana estuvimos dando vueltas alrededor de una sola verdad. Y hoy quiero que te la lleves clara, sin adornos: la razón por la que Cristo te salvó es la misma razón por la que debés correr. Formarte a su imagen. Eso es la meta. Eso es el premio. Eso es el punto de llegada de toda esta carrera.

Mirá, hermano, te lo voy a demostrar. Pablo dice algo en Filipenses 3:12 que a mí me sacude cada vez que lo leo. Dice que prosigue "para hacerse de aquello para lo cual también fue hecho por Cristo." ¿Entendés lo que dice? Él corre para alcanzar la razón por la que Cristo lo buscó a él. La meta de Pablo no era el éxito ministerial. No era plantar más iglesias. No era escribir más cartas. Era esto: parecerse a Cristo. Eso era todo.

Y eso, gente, lo cambia absolutamente todo. Porque si tu meta es el éxito, te vas a frustrar cada vez que falles. Pero si tu meta es parecerte a Cristo, cada fracaso se convierte en material de construcción. Cada vez que metés la pata, cada vez que sos impulsivo, cada vez que decís lo que no debías, cada vez que el Pablo de Romanos 7 se te aparece y hacés lo que no querés hacer, todo eso es parte del proceso. No te saca de la carrera. Te forma para ella.

Ahora, escuchá esto. Esta semana arrancamos diciendo que el lugar más peligroso no es la adversidad, sino la comodidad. Y cerramos acá, en domingo, diciéndote lo mismo pero desde otro ángulo. La comodidad espiritual es el enemigo del propósito. Porque cuando ya no sentís que te falta nada, cuando creés que ya llegaste, cuando no tenés más hambre de crecer, ahí es donde el proceso se detiene. Y el proceso no puede detenerse, hermano. Porque el que comenzó la buena obra la va a perfeccionar. Pero esa perfección requiere tu cooperación consciente. Tu decisión de proseguir. Tu sana ambición de ser más como Él hoy que ayer.

El gozo, el propósito, el soltar el pasado, el enfoque, todo lo que vimos esta semana, todo apunta a lo mismo. A una persona que corre sabiendo a dónde va. A un creyente que no está errante, que no vive en automático, que no quema sus mejores años en una rutina sin sentido. Sino que abre los ojos a la mañana y dice, hoy voy a formarme un poco más a imagen de Cristo. En mi casa, en mi trabajo, en el colectivo, en la cola del supermercado. En todo.

""Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo." — Filipenses 1:6"

"Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros 1:6 · NVI

Hay algo que el pastor contó de sus propias mañanas que me parece lo más honesto que escuché en mucho tiempo. Dijo que llega a su casa, quiere ponerse gel, y en ese momento cotidiano piensa, tengo que formar el carácter de Cristo en mi vida. Se sube al auto, maneja en el tráfico del que todos nos quejamos, y dice, gracias a Dios que nací acá y no en Suiza, porque acá tengo herramientas para formar mi carácter como el de Cristo. Y también admite que falla. Que a veces escribe algo en las redes y lo tiene que borrar porque se le escapó la parte carnal. Que se frustra. Que le pasa lo de Romanos 7. Y en ese momento de frustración es donde aparece la esperanza: doy gracias a Dios por Jesucristo. Eso no es derrota, hermano. Eso es el proceso. Eso es lo que se ve igual en Pablo, en el pastor, y en vos.

II Versículo

""No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús." — Filipenses 3:12"

"No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino q 3:12 · NVI
⁕ ⁕ ⁕
¿Qué hacés con esto?

¿Qué hacés con esto? Hoy es domingo. Cerrás la semana. Y la pregunta no es si tuviste una semana perfecta. La pregunta es si proseguiste. Si en algún momento, en alguna situación, elegiste la respuesta que se parecía más a Cristo y no a tu primera reacción. Eso cuenta. Eso es la carrera. Nosotros no llegamos este domingo. Pero tampoco estamos donde estábamos el lunes. Y eso, hermano, eso es motivo de gozo. No de conformidad. De gozo. La semana que viene, lo mismo. Levantarse, proseguir, parecerse un poco más a Él.

Arrancamos la semana diciendo que no llegaste todavía, y que eso era una buena noticia. Y terminamos acá, diciéndote lo mismo. No llegaste. Y está bien. Porque el que te buscó sabe a dónde te lleva. Proseguí. Proseguí.

Emilio
1
0

Comentarios

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Tu comentario será revisado antes de publicarse.

4 min